miércoles 1 de julio de 2009
Anular el voto
sábado 27 de junio de 2009
Y lo hizo...

viernes 26 de junio de 2009
Mas bien como que de antes...
miércoles 17 de junio de 2009
Volviendo de volver
Pronto volveré.
Te amo, blog. Gracias por entender
sábado 25 de abril de 2009
viernes 6 de marzo de 2009
20 años...
miércoles 25 de febrero de 2009
Guilt Machine

lunes 2 de febrero de 2009
En memoria del sueño
Carlos Gardel - Volver
Yo adivino el parpadeo
de las luces que a lo lejos
van marcando mi retorno.
Son las mismas que alumbraron
con sus pálidos reflejos
hondas horas de dolor.
Y aunque no quise el regreso
siempre se vuelve
al primer amor.
La vieja calle
donde me cobijo
tuya es su vida
tuyo es su querer.
Bajo el burlón
mirar de las estrellas
que con indiferencia
hoy me ven volver.
Volver
con la frente marchita
las nieves del tiempo
platearon mi sien.
Sentir
que es un soplo la vida
que veinte años no es nada
que febril la mirada
errante en las sombras
te busca y te nombra.
Vivir
con el alma aferrada
a un dulce recuerdo
que lloro otra vez.
Tengo miedo del encuentro
con el pasado que vuelve
a enfrentarse con mi vida.
Tengo miedo de las noches
que pobladas de recuerdos
encadenen mi soñar.
Pero el viajero que huye
tarde o temprano
detiene su andar.
Y aunque el olvido
que todo destruye
haya matado mi vieja ilusión,
guardo escondida
una esperanza humilde
que es toda la fortuna
de mi corazón.
Volver
con la frente marchita
las nieves del tiempo
platearon mi sien.
Sentir
que es un soplo la vida
que veinte años no es nada
que febril la mirada
errante en las sombras
te busca y te nombra.
Vivir
con el alma aferrada
a un dulce recuerdo
que lloro otra vez.
lunes 5 de enero de 2009
Medusa y El Héroe
PERSEO.- (Como un niño.) Quiero ser héroe.
MEDUSA.- (Condescendiente.) ¿Para qué quieres ser héroe?
PERSEO.-Mira, tengo que sacar a mi madre del palacio en que vivimos. No quiero que dependamos de un extraño, como hasta ahora.
MEDUSA.-¿Y por qué no tratas de ser otra cosa? Carpinterio, alfarero, poeta...
PERSEO.-¿Cómo crees? Tengo sangre real.
MEDUSA.-¿Sí? ¿No has estudiado la composición química de la sangre?
PERSEO.-Ya sé, quiero decir... Tengo posición, rango.
MEDUSA.-Niño, te han llenado la cabeza de ideas curiosas. Los únicos seres humanos aparte del hombre común, son los monstruos. ¿Qué es posición?
PERSEO.-Posición, sitio...
MEDUSA.-No hay más que un sitio: el que todos los hombres tienen en el espacio y en el tiempo. Superior, o inferior: si no los usas como términos físicos, ya no quieren decir nada. ¿Qué es superior? ¿El hombre que mueve una palanca o el que escribe una oda? ¿El que navega o el que escala? No son posiciones, son oficios.
PERSEO.-¿Y el que gobierna? ¿El que tiene el poder para mover cien mil hombres en una dirección?
MEDUSA.-Ése es, tal vez (muy raramente), el servidor de cien mil hombres. Si no, es sólo un pobre hambriento, con un oficio nebuloso y sin ningún fin. Mira, el hombre está solo y necesita un espejo que le diga: eres alguien, eres bello, eres bueno, vales. Ese espejo, es la persona amada. hay hombres que no saben hallar un solo espejo y buscan muchos. Tiene hambre de ser bellos, fuertes, buenos; tienen hambre de valer y gritan "soy, soy", pero nadie les responde. Consiguen entonces cien mil, o cien mil millones de hombres, que les digan a gritos "eres bello, eres fuerte, vales". Pero nada les basta. Ésos son los gobernantes.
PERSEO.-(Se ríe.) ¿Quién te ha dicho todo eso?
MEDUSA.-¿Quién no te lo ha dicho? Pregúntale a cualquier tejedor, a cualquier alfarero: lo saben. Tienen mujeres gordas que les dicen: qué bella tela tejes, qué redonda vasija, qué perfecta. Ellos y sus mujeres están completos. Tienen noches en que se tocan sus sitios secretos, y gozan y se ríen, y ruedan juntos sobre las tablas de sus catres. Tienen niños, tienen malos olores debajo de los brazos. todo eso, la intimidad, los gestos vulgares... es lo que no tienen los héroes. El héroe tiene el gesto de la estatua, la piel dura, los ojos duros; no tiene intimidad, porque su vida es una pieza literaria que va construyendo paso a paso. No vive para sí ni para su placer, sino para la construcción de una imagen ficticia que legarle a los siglos. Vive por su leyenda.
PERSEO.-¡Por su ideal!
MEDUSA.-Exactamente. Un ideal, nada. Cualquier mujer gorda con los senos sudados es mejor que un ideal. Por una mujer gorda nadie mata a nadie. O si acaso, se matan uno o dos hombres. Pero por un ideal... Tú quieres ser héroe. ¿No traes en la bolsa una lista de futuros cadáveres?
(Perseo se aleja, vacila, la ve.)
PERSEO.-(Acorralado, sorprendido.) ¿Sabes quién soy?
MEDUSA.-Un muchacho que lloraba.
PERSEO.-Es que... Sí. Se supone que mate a mi abuelo. Y me mandaron aquí a matar a Medusa. A mi abuelo no lo mataría nunca, ¿ves? A Medusa sí, porque es un monstruo
MEDUSA.- (Furiosa.) ¡A Medusa sí! ¿Y tú qué eres niño? Un aspirante a monstruo, un hombre que quiere estar aparte de los demás, ser diferente. No hay más categorías ni más géneros: hombres y monstruos, los monstruos pueden lanzar llamas o hacer música, volar o reptar, pero son todos lo mismo, y eso quieres ser tú. Entonces, ¿qué te justifica para hablar así de matar a una mujer, tu semejante?
PERSEO.-Ella hace daño, petrifica, engaña.
MEDUSA.-¿Te ha petrificado a ti? ¿Te ha engañado a ti? ¿Conoces a alguien petrificado o engañado por ella? Entonces, no matas por corregir un mal que ni siquiera te imaginas en detalle: matas porque otros digan "es fuerte, es bello, vale". Niño ridículo, llorón, yo soy Medusa. ¿Te has vuelto roca? ¿Te he hecho más daño que consolarte el miedo y limpiarte las lágrimas?
PERSEO.-Pero...¿tú? No es cierto. Tu pelo...
MEDUSA.-Mi pelo... Mi melena, esta aquí adentro. La siento moverse. Ella es el horror, es la que petrifica. Si yo estuviera descubierta, tú serías ya tu propio monumento.
PERSEO.-Sin embargo... Me engañaron.
MEDUSA.-Te dijeron la verdad y te engañaron con ella. Los dioses, los ideales, engañan con la verdad. Aquí estoy. Allí está tu espada. Empieza tu carrera.
PERSEO.-Perdóname.
MEDUSA.-Mátame. ¿Crees que soy muy feliz? Yo llevo la vida de un héroe. Me temen, me admiran, cruzan el mar por oír de cerca mi leyenda. No tengo intimidad. No hay quien me diga nombres tontos por las noches, no hay quien me apriente los senos con ternura, no tengo espejo, no tengo dueño. El paisaje es para mí sola, hablo en grandes frases, soy importante. Mírate en mí, aprende: te rodearan monstruos semejantes a ti, infelices que nacieron de ese modo. Como Estanas, Eunala...
Pero yo tengo un ansia, y un conocimiento, y un imposible. Eres un idiota. Vete a tu casa, regresa allá, y no busques; disfruta lo que tengas.
PERSEO.-No tengo nada.
MEDUSA.-¿No? Tienes tu cuerpo, tu placer, tu edad, el mundo, los hombres...
PERSEO.-Mi cuerpo... Para revolcarme en la arena con las pescadoras, que apestan, o con las esclavas, que se burlan.
MEDUSA.-Para eso. Que algo sea peste o perfume depende muchas veces del estado de ánimo. ¿Eres casto?
(Perseo asiente.)
MEDUSA.-Porque "buscas una unión limpia y bella, algo mejor que esas cópulas fugaces de los hombres".
PERSEO.-¡Sí!
MEDUSA.-Lo limpio y lo bello de la unión dependerá de ti, nada más. Podrías revolcarte con una anciana jorobada y encontrar en esa unión un bello contacto humano. Si buscas algo mejor que "las cópulas fugaces de los hombres" es muy probable que encuentres algo peor.
PERSEO.-¿Qué voy a hacer? No puedo regresar. No puedo matarte. No quiero matarte.
MEDUSA.-¿No quieres ser héroe?
PERSEO.-No sé. Estoy solo. Quiero ser algo, alguien.
MEDUSA.-(Se suaviza.) Eres alguien. Eres Perseo. Mis oráculos te han mencionado algunas veces. Tienes una historia complicada y ridícula y tratas de embellecerla embadurnádola de sangre. No hace falta. Cualquiera puede decirte lo que tienes hambre de oír. ¿No te ves? Eres joven, eres bello. Hay algo tierno y encendido que brota constantemente de ti. Eres alguien.


